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Campeonato Mundial

Lecciones de historia: Un sueño hecho realidad

Hay un antiguo proverbio alemán que dice: ''los sueños no son más que pompas de jabón'', lo que quiere decir que son cosas efímeras, que explotan al enfrentarse a las duras realidades de la vida. ¿Pero por qué hay que renunciar a ellos?

Hay gente que los vive a diario. Muchas veces corren grandes riesgos para hacerlo, porque a menudo el corazón y la cabeza discurren por derroteros distintos. Un sueño es la cosa más preciosa que puedes conseguir en la vida y para alcanzarlo no hay otro modo que tomar las riendas de tu propio destino.

Es lo que hizo Rivington Bisland III. Desde los 15 años se ganaba la vida trabajando en un supermercado. Hasta entonces se le podría describir como un niño hiperactivo, que había nacido con una pelota de fútbol en una mano y un mando de videojuegos en la otra. Los juegos habían sido siempre muy importantes en su vida, pero durante 10 años, su deseo de entregarse a su pasión había dormitado... hasta que no pudo seguir conteniéndolo.

El uso de comentaristas en la industria de los videojuegos estaba aún en pañales cuando él empezó a dedicarse a ello como pasatiempo, allá por el 2000. Podía vivir su sueño unos cuantos días al mes, aunque nunca se había planteado hacerlo a jornada completa. Pero tenía una cosa muy clara: ''Sabía que ese era mi sueño y que quería convertirlo en realidad, por mucho que me costase y por muy duro que fuera el camino. Lo que me impulsaba era todo aquello que conecta a la gente con el juego''.

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Rivington Bisland III

El inicio de una carrera

Precisamente fue esta razón la que le impulsó a dar el siguiente paso: dejar su empleo para entrar en el sector de los videojuegos. Solo tardó unos meses en saber que iba a trabajar como comentarista en el primer Campeonato Mundial. Fue una sensación increíble, sobre todo porque no esperaba que sucediera tan pronto: ''En la entrevista de trabajo me dijeron que el puesto de comentarista como tal no existía. ¿Qué más podía ofrecer a la empresa?''. Había trabajado en atención al cliente durante algún tiempo, de manera que eso es lo que haría por el momento en Riot Games. Así que no es de extrañar que se quedara boquiabierto cuando le ofrecieron la oportunidad de ser comentarista en el primer Campeonato Mundial: ''Después de solo cuatro meses en Riot Games tenía la oportunidad de comentar el Campeonato Mundial de League of Legends, un juego que por aquel entonces estaba creciendo a velocidad de vértigo. Era algo increíble. Y para mí significaba un mundo''.

Un sueño hecho realidad

Y no solo para él, sino también para otra persona: Enrique Cedeño Martínez, más conocido como xPeke, uno de los ganadores del primer Campeonato Mundial.

''El Campeonato Mundial de la Primera Temporada fue distinto a todos los siguientes''. No por su tamaño, por los premios ni por el número de espectadores, sino porque nadie conocía a xPeke por aquel entonces. ''Podía pasear por el estadio tranquilamente. Aunque llevara la camiseta de Fnatic, solo una persona de cada mil, como mucho, me reconocía y me preguntaba si era xPeke. Cuando le respondía que sí, me decía 'Buen trabajo, tío', y se iba sin más'', recuerda Enrique con una sonrisa en el rostro.

El primer Campeonato Mundial fue una experiencia surrealista para él, en términos generales. ¿Gente viendo jugar a otra gente? ¿De verdad? Era una idea a la que tenía que acostumbrarse. No podía sino preguntarse si estarían haciéndolo para reírse de los jugadores en cuanto cometiesen un error. Este miedo acompañaba todo el rato a xPeke al comienzo de su carrera: ''Creía que la gente venía para reírse de mí. O para protestar si algo no salía a la perfección o yo jugaba regular''.

Tardó bastante en comprender que realmente estaban ahí para apoyarlo, a él o a su equipo, y no para asistir a su fracaso. Pero cuando lo hizo, el miedo y el nerviosismo que acompañaban a las partidas hasta entonces se esfumaron como si tal cosa. Y al mismo tiempo, y con la misma rapidez, su vida cambió.

Enrique recuerda que ''era como si estuviese soñando y nadie me despertara. ¡Cuando ganamos, fue algo realmente increíble!''. Pero tuvo que despertar, porque el vuelo de regreso a España lo estaba esperando. El peso de la vida cotidiana volvió a recaer sobre sus hombros. Seguía siendo muy joven y tenía que ir al colegio. Su madre, sobre todo al principio, quería protegerlo de algo que estaba lleno de incertidumbres (a pesar de que lo había apoyado desde el principio de su carrera). Enrique tuvo que plantearse las cosas muy en serio, porque si podía ganar tanto dinero en un fin de semana, ¿por qué no convertir su pasión en una profesión? A fin de cuentas, era lo que siempre había soñado.

Hoy en día la gente habla de otro modo de los premios de entonces: 100 000 dólares... ¿Qué es eso comparado con las cifras que se barajan ahora? Pero en aquel entonces no solo es que fuese un montón de dinero para xPeke, sino que, tal como nos cuenta él mismo, le cambió la vida: ''Era una cantidad enorme. En aquella época casi no tenía ingresos. Fnatic nos pagaba muy, muy poco. Normalmente nos contentábamos con que se encargaran del transporte y el alojamiento. Solo sacábamos algunos cientos de euros de vez en cuando, si ganábamos algún torneíllo. Así que tuve que pedirle a mi madre que me ayudara. Cuando tenía que ir a alguna parte o hacer algún viaje, siempre había costes''.

Esto cambió de la noche a la mañana tras su victoria en el Mundial. Dejó de depender económicamente de su madre, porque ahora ganaba su propio dinero. Era libre y su madre se sentía enormemente orgullosa de él.

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Kurtis 'Toyz' Lau

TPA en el país de las maravillas

Un año después, otro equipo vivió la misma suerte: Taipei Assassins. Las cosas habían cambiado mucho en este tiempo: los premios, las sedes, el número de espectadores... Esto último, sobre todo, parecía estar aumentando de manera exponencial. El juego crecía a pasos agigantados para todos los implicados, algo que nadie se esperaba.

Para apreciar el fenómeno en su verdadera dimensión podemos compararlo con la evolución de los juegos para móviles, donde ''el crecimiento fue muy lento'', recuerda David ''Phreak'' Turley. Sin embargo, Rivington estaba seguro, después del primer Campeonato Mundial, de que las cosas iban a ser como fueron. De hecho, pudo asistir al proceso en directo, lo que explica la gran sonrisa que había en su rostro después de aquel primer Campeonato Mundial: ''Sabía que aquello no terminaba allí''.

Los Taipei Assassins son el símbolo de aquel milagro. Salieron de la nada y sorprendieron a todo el mundo. ¿Quién iba a pensar que podrían imponerse con semejante autoridad?

Phreak recuerda que ''muchos espectadores sabían lo buenos que eran los coreanos, pero no cómo podían hacerlo contra las demás regiones. Normalmente no eran seguidores habituales del juego''.

Por eso, todo el mundo se quedó boquiabierto cuando TPA aplastó a NaJin Black Sword por 2 a 0 sin que su jugador de la calle central muriera una sola vez. ''¿Quién demonios es Toyz y cómo es posible que no haya caído ni una vez contra uno de los mejores equipos del mundo?'', recuerda Phreak que le preguntaban. ''¿Alguien puede parar a TPA, por favor? Ese Toyz es una bestia'' eran las cosas que pensaba la gente. Precisamente por esto, el Campeonato Mundial de la Segunda Temporada representa para Phreak un momento muy especial en la historia de este evento. La victoria de Taipei Assassins fue una sorpresa mayúscula, en el mejor de los sentidos.