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LCS

Cómo salvar un barco que se hunde: el dilema de H2K

El 2018 ha sido un año de altibajos para H2K. ¿Les quedará combustible esta vez para volver a clasificarse para los playoffs?

Los de H2K han tenido un año de locos. Se hundieron con un comienzo de 1-8 en el split de primavera de la LCS EU 2018, pero su fortuna cambió y consiguieron salir a flote abriéndose camino hasta los playoffs. Ahora que se han vuelto a caer en un pozo sin fondo al comienzo de este split, todos los seguidores de H2K se hacen la misma pregunta: «¿qué les está pasando?»

Esta pregunta es especialmente relevante ahora que el equipo atraviesa su segundo mal comienzo consecutivo. H2K tiene el talento necesario para recuperarse, pero el tiempo se le agota y aún tiene que encontrar la fórmula para sumar victorias a su marcador.

¿Déjà vu?

Si hay un consuelo que valga tras el peor récord (0-8) de H2K en la liga es que, hace unos meses, el equipo se encontraba en una posición sorprendentemente similar. Como hemos mencionado antes, H2K arrancó en el split de primavera con un 1-8, así que, aún nos queda ser optimistas y esperar que el desastre del split de verano no sea más que un déjà vu en el que el equipo le dará la vuelta a la situación para sorprender a todos llegando a los playoffs. Aunque... la verdad es que hay un gran problema en esta teoría. Lo sentimos, fans de H2K.

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El gran catalizador que produjo el retorno de H2K en el split de primavera fueron las incorporaciones de Marcin «Selfie» Wolski e Ilyas «Shook» Hartsema. En concreto, el liderazgo y creación de juego de Shook desde la jungla trajo un soplo de aire fresco al juego en la fase inicial de H2K. Este hecho, unido a la sólida presencia de Selfie en la calle central, permitió a H2K coger el ritmo y comenzar a encadenar victorias.

Entonces, ¿cuál es el problema esta vez? Todo sigue igual.

La trayectoria de H2K en el split de verano no se verá alterada por incorporaciones de alto nivel. El equipo esta vez no puede contar con una inyección de talento, lo que hace que recuperarse de este 0-8 sea algo aún más desalentador. Las cosas se ponen cuesta arriba, y no parece que haya muchas opciones fuera de la plantilla inicial que puedan resultar en una mejora evidente. Aunque hayan reincoporado a Marc "Caedrel" Robert Lamont a la plantilla, prepararlo a tiempo para que ocurra el milagro en la carrera para el playoff es una misión casi imposible. Visto desde la perspectiva de un equipo que quiere volver a sorprender a la LCS EU, parece que van a tener que correr esta carrera con los caballos de los que disponen.

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Todo esto suena de lo más pesimista, ¿verdad? Pero bueno, aún queda una nota positiva: H2K ya cuenta con todos los elementos que marcaron la diferencia en el split de primavera. Shook y Selfie siguen en el equipo, por lo que el equipo aún tiene la capacidad de cambiar las cosas. Todo es cuestión de saber aprovechar su potencial, ya que, cuando ambos jugadores están sincronizados, el resto del equipo puede jugar de forma agresiva y proactiva. Esta vez, el cambio debe venir desde dentro, y no de un agente externo que los revitalice en el split. Será necesario seguir un enfoque introspectivo que los lleve a la tierra prometida, no una intervención divina de algún jugador recién incorporado.

Desarrollo paralizado

El nuevo meta no hace buenas migas con nadie y, en el mundo post 8.11 en el que vivimos hoy, hay que adaptarse o morir.

Hay otro factor que varía con respecto al recorrido de H2K en el split de primavera: el meta. Ya sabemos que el nuevo meta no hace buenas migas con nadie (salvo, quizás, con Misfits y G2 Esports) y, en el mundo post 8.11 en el que hoy vivimos, hay que adaptarse o morir. Los tiempos cambian, y parece que todo en este gran cambio en el meta ha actuado en contra de los esfuerzos de recuperación de H2K.

El equipo se mostraba solvente durante el split de primavera, cuando las partidas duraban mucho y se apoyaba en la veteranía de sus líderes para tomar mejores decisiones que sus rivales. A este hecho se le sumaba su joven y prometedor tirador, Patrik «Sheriff» Jírů, quien convirtió en una verdadera amenaza en la fase avanzada de la partida. Es imposible no recordar las jugadas de locura que Sheriff protagonizó en el split de primavera, como aquella defensa en solitario que convirtió lo que parecía una derrota asegurada en una disputada victoria.

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El problema es que, en el meta actual, a menudo las partidas se deciden mucho antes de llegar al minuto 30. Esto hace que la fortaleza de H2K en la fase final de la partida sea cosa del pasado, a menos que alguna de las versiones venideras cambie radicalmente la forma en la que los equipos aumentan su ventaja para sentenciar las partidas. El caso es que, hoy por hoy, las partidas se deciden en la fase inicial, y es ahí donde más flaquea la fuerza de H2K. El equipo no se ha terminado de acostumbrar a este meta, ya que no sólo han tenido que adaptarse al mismo, sino que se han visto obligados a jugar contra sus puntos fuertes.

Los cambios en la calle inferior han repercutido negativamente en aquello que hizo de Sheriff un novato tan fuerte.

El juego se ha acelerado y, además, los cambios en la calle inferior también han repercutido negativamente en aquello que hizo de Sheriff un novato tan fuerte. Solía ser una fórmula de lo más simple: hacerse con un hipercarry que escalara bien para Sheriff y esperar a que llegara el minuto 40 de la partida para repartir leña. Con ese tipo de campeones completamente fuera del tablero, se hace muy difícil que Sheriff siga creciendo en ese papel. Este verano, el tirador no puede volver a confiar en sus elecciones del anterior split, y H2K está teniendo muchos problemas a la hora de convertir al dúo inferior en una fuente de daño consistente. Pero es cierto que Sheriff y H2K no son los únicos que han tenido problemas en adaptarse: grandes nombres como Cloud9 o SK Telecom han pasado por dificultades similares debido al gran cambio que ha sufrido el meta.

Del 0-8 a la grandeza

No hay forma de endulzar el hecho de que las cosas no pintan bien para H2K. De hecho, no han podido empezar de peor manera: en cuatro semanas, no se les ha visto acercarse a la victoria ni por asomo. Con la mitad del split ya escrito, han obtenido el peor resultado posible hasta ahora. Es cierto que aún hay tiempo para reparar el barco, pero el tiempo corre y es necesario achicar aguas.

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Es fácil ponerse aquí a escribir soluciones, pero implementar estos cambios es algo verdaderamente difícil, especialmente cuando el tiempo no juega de tu lado. Quizás, las arenas movedizas del meta han creado un vórtice imposible de sortear para H2K. A algunos de los mejores equipos en el mundo les ha resultado muy difícil adaptarse al mismo, y la escuadra británica parece haber sido una de las más castigadas en este sentido.

Es posible que los playoffs no estén al alcance de H2K en este split.

Saber leer el meta es una cosa, pero ser capaz de jugarlo es algo completamente diferente. De nuevo, sabemos que llevarlo a la práctica es algo mucho más complicado que teorizar al respecto. Es posible que los playoffs no estén al alcance de H2K en este split, pero eso no significa que no haya lecciones que aprender: la puerta de los playoffs está a punto de cerrarse, pero el equipo aún puede aprender a adaptarse y a encontrar la fueza de voluntad necesaria para pasar el mal trago y terminar con solvencia, aunque ello implique que pueda perderlo todo en el proceso.

Llegados a este punto, se trata de que los jugadores crezcan y se desarrollen para poder saber desenvolverse mejor en el futuro tras los drásticos cambios sufridos. Y, en caso de perder toda esperanza, aún pueden intentar valerse del caos del meta para experimentar con estrategias que puedan pulir y asegurar para convertirse en un mejor equipo de cara al 2019. Nadie sabe qué le depara el futuro a H2K, pero nunca es demasiado tarde para resurgir de un 0-8 hasta la grandeza.